La Organización Panamericana de la Salud (PAHO) presentó el informe sobre salud mental en América Latina del periodo 2022-2023. Además, anunció una nueva agenda del sector para los próximos años.
Dr. Jarbas Barbosa, director de la PAHO, afirmó que dicha agenda pretende fortalecer la atención psicológica y psiquiátrica en los países de la región. Para ello, es fundamental que desde los Estados americanos se aumente la inversión en el sector y se puedan crear alianzas entre las instituciones de salud y la comunidad.
Nueva agenda de salud mental para la región
La doctora Epsy Campbell Barr, exvicepresidente de Costa Rica y presidente de la comisión de alto nivel de salud mental y covid-19 de la OPS, indicó que la nueva agenda de salud mental trae algunos modelos exitosos para implementar en las naciones, con el objetivo de mejorar la atención de salud mental.
En este sentido, se enmarca la necesidad de enfrentar los desafíos actuales y futuros, basado en los Derechos Humanos y en los Objetivos de Desarrollo Sostenibles y la Agenda 2030.
En este sentido, presentó 10 recomendaciones que cubren las áreas "urgentes" de la región. Las mismas son: elevar la importancia de la salud mental a nivel nacional y supranacional, estableciéndose como una prioridad Estatal; integrar la misma en todas las políticas y sectores nacionales. Aumentar el financiamiento del Estado para el sector; atender no solo a los pacientes o usuarios que requieran la atención, también a los profesionales de la salud.
La cuarta recomendación establece una transición de las instituciones psiquiátricas a una atención comunitaria por parte de todos los profesionales de la salud, estableciendo un trabajo en conjunto entre el sector de salud y las comunidades. La quinta recomendación resalta la importancia de promover y prevenir trastornos de salud mental, enfocando acciones en favor de la niñez y juventud.
También exponen la urgencia de mejorar y ampliar los servicios y atención de salud mental a nivel comunitario, incluyendo dicha atención profesional en las atenciones primarias. La séptima recomendación es crear políticas públicas para la reducción de medios para el suicidio, con el objetivo de evitar el hecho.
La octava recomendación habla sobre un cambio transformador entre el género y la salud mental, es decir, disminuir las diferencias de género con el objetivo de disminuir afecciones de salud mental por motivo de violencia basada en género. También destacaron la importancia de abordar el racismo como un determinante de la salud mental. Y, por último, la décima recomendación se basa en mejorar las estadísticas de los Estados sobre el tema, e impulsar la investigación, seguimiento y atención de los casos.
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